Ingresos extra, oportunidades extra

Ingresos extra

Muchos de nosotros, por suerte, en algunos momentos del año tenemos algún ingreso extraordinario. Los hay quienes tenemos dos pagas dobles, en junio y en diciembre. También tenemos un extra por productividad, bonos, recompensas, gratificaciones, etc.

También hay ingresos extraordinarios que nos vienen caídos del cielo, como puede ser una herencia, algún premio de lotería o sorteo, algún préstamo hecho que no pensábamos recuperar, etc.

También es verdad que muchos de nosotros, al conocer cuándo se producirá¡ ese ingreso extra, o cuando se produce, inmediatamente pensamos en qué gastarlo. Muchos pensamos equivocadamente y decimos que pensamos en ‘invertirlo’, cuando en verdad, lo que hacemos es gastarlos en nosotros.

La verdad es que muchos empleados con pagas dobles estipuladas para los meses de junio y diciembre también planifican gastos para esas fechas. Es decir, cuando se produce ese ingreso extra no se nota en los ahorros porque han ido posponiendo pagos para cuando se produjera ese ingreso.

También somos muchos los que somos incapaces de gestionar correctamente los ingresos extra. Por alguna razón, psicológicamente consideramos el ingreso extra en capricho extra. Destinamos la mayor parte de esos generosos imprevistos (y también previstos) en gasto innecesario. Renovamos electrodomésticos, adquirimos de nuevos, reparamos el coche, pintamos la casa, un viaje, un teléfono, etc.

El problema que tenemos, comúnmente, es que no tenemos planificados nuestros gastos, y cuando esos imprevistos surgen, no tenemos con qué hacerles frente. Por otra parte, no ser constantes mensualmente con el ahorro, y el no formalizara un fondo (o más) de emergencia nos hace esclavos deudas y postergación de gastos (o pagos) a veces si necesarios.

Una buena gestión de ingresos extraordinarios es destinarlo en la misma medida que lo hacemos con los gastos mensuales. Es decir, destinar ese ingreso extra a las partidas de gasto mensual en la proporción que no hacemos con los ingresos regulares.

Otra idea posible es destinar ese ingreso extra a reducir deudas con bancos, tarjetas, etc. que son más difíciles de hacer frente mes a mes. Si somos más reticentes en la reducción de hipotecas y préstamos, podemos destinarlo Íntegramente (o en parte) al ahorro. Un ingreso extraordinario convertido en ahorro extraordinario es una buena idea financieramente hablando.

Para resumir, el concepto de ingreso extraordinario debe ser considerado como oportunidad extraordinaria, para hacer algo que normalmente no podemos hacer mes a mes, o que venimos haciendo a nuestro favor, a un ritmo no tan acelerado como deseáramos.

El ahorro, ese hábito tan difícil de conseguir y tan necesario en la economía doméstica puede ser un buen destino para esos ingresos extra que tenemos eventualmente.

El consejo es simple, no destinarlo a cosas que realmente no son necesarias e imprescindibles. Hay que tener disciplina, perseverancia y constancia. Un ingreso extraordinario puede convertirse en una buena oportunidad para dar un empujón a nuestro ahorro e inversión. Convierte ese extra en una oportunidad.

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